F. Scott Fitzgerald: “El Enorme Gatsby”

Es el verano de 1922, la época dorada del jazz. En Long Island (Novedosa York), la mansión palacete de Jay Gatsby acoge a la élite de la sociedad en fiestas con relucientes jardines y entremeses, rondas de cócteles y orquestas emitiendo el ritmo del año. Chicas flapper con brazaletes de cerámica, vestidos vaporosos y melenitas cortadas en extraños y nuevos estilos hablan insustancialmente, sorben champán, y bailan el fox-trot tal y como si no hubiera un mañana. Es la juventud desentendida y rica, alternando bulliciosamente hasta altas horas de la madrugada y exponiendo su furiosa predisposición para capturar las promesas de la vida.

Jay Gatsby representa el sueño americano hecho situación, mas con moraleja. Es el joven de orígenes humildes que tras la Enorme Guerra logra transformarse en multimillonario y trata de reconquistar al amor de su juventud, una muchacha de familia acomodada que antes creía que no se encontraba a su alcance; el intrigante y solitario millonario hecho a sí mismo que confía en que la riqueza logre llevar a cabo regresar el pasado así como un día fue. Esta es una narración acerca de las ilusiones construidas sobre lo material mas que tratan de asir lo etéreo, un ideal romántico.

Su querida Daisy Buchanan es la especial chavala flapper de la época, una muchacha vehemente, audaz, interesante y liberada, con maquillaje blanquecino, fuma, lleva a alta velocidad y infringe lo socialmente predeterminado para una mujer actualmente. En están los orígenes del término “it girl”, una muchacha bien ubicada a nivel económico que diviértete con las fiestas como nadie y despilfarra estilo y admiración: las chicas desean ser como , los chicos suspiran por .

La historia está contada por Nick Carraway, que es primo de Daisy y se muda a la vivienda adyacente a la mansión de Gatsby. Originario del Medio Oeste, se traslada al Este para iniciarse en los negocios de la Bolsa y cuenta cómo transcurrió ese verano de 1922: “En las noches de verano se oía música en casa de mi vecino. En sus azules jardines, hombres y mujeres iban y venían, semejantes a polillas, entre los susurros, el champaña y las estrellas”.

Una crónica que facilita comprender mejor a los personajes principales sin juzgarlos, cada individuo tiene sus motivaciones para llevar a cabo lo que hace y escoge su conducta: “Al final de cuenta, desde solo una ventana se contempla mejor la vida”.

El personaje de Daisy está inspirado en Ginevra King, una muchacha correspondiente a la alta sociedad que fue el primer amor de F. Scott Fitzgerald y cuyo romance consistió primordialmente en un trueque de correo a lo largo de un par de años (hablamos de 1915). tenía 16 años y una legión de seguidores; terminaba de iniciar la facultad en Princeton y era un joven lindo mas sin buen nivel financiero ni popular: su padre tenía una tienda de supermercado. Su separación marcó al creador, que edificó muchas de sus proyectos sobre la base de “chaval pobre pierde a muchacha rica”, y cuajó su obsesión por la riqueza, los permisos y la elusiva actitud de la clase alta de america.

Francis Scott Fitzgerald y Zelda Sayre, “Los Fitzgerald”

Francis Scott Fitzgerald (Minnesota 1896-Hollywood 1940) pertence a los relevantes representantes de la Generación Perdida, con William Faulkner, Ernest Hemingway y John dos Passos. Todos vivieron en Europa tras la 1ª Guerra Mundial y conforman una aceptable representación de los especiales autores estadounidenses del S.XX.

F. Scott Fitzgerald se casó al final con Zelda Sayre (1900-1948), una muchacha refulgente que además escribía (aunque su obra no alcanzó la popularidad de la de su marido) y con la que vivió y gozó de París. “Los Fitzgerald”, como era llamado el matrimonio, atraían todas y cada una de las miradas y se transformaban en el centro de atención de algún celebración parisina. La hermosura de y el carisma de despertaban admiración por donde pasaban. Mas un día la celebración acabó dando paso a la catástrofe y su forma de vivir terminó dramáticamente: el alcohol y la disparidad jugaron sus cartas y triunfaron.

La pareja Fitzgerald fue el símbolo de una época de excesos y libertades; representó las esperanzas de una generación que terminaba de salir de una guerra (y aún no sabía que otra vendría) y que se desquitó con fiestas, lujos y acabó encarando el Crac del 29. Mientras que, el matrimonio se transformaba en historia de leyenda, aunque, lamentablemente, además debería enfrentar su crac personal: fue internada por esquizofrenia en un siquiátrico hasta el desenlace de sus días, murió alcoholizado en su piso de Hollywood escribiendo guiones para películas poco importantes.

El matrimonio Fitzgerald

En el momento en que acabó de redactar El Enorme Gastby, F. Scott Fitzgerald fue siendo consciente de que había desarrollado una pieza maestra y de este modo se lo comunicó a su editor. Sin embargo, publicaciones actualmente se negaron a propagarla por considerarla una historia inmoral de infieles y no fue hasta los años 50 en el momento en que la novela ganó el prestigio y reconocimiento del que disfruta en nuestros días, más allá de que la primera edición data de 1925.

Jay Gatsby y Daisy Buchanan son individuos que se pusieron a la altura de los propios Fitzgerald de carne y hueso, han cobrado fuerza y tienden a ser nombrados en multitud de artículos como referentes de una época y un modo de vida. Además, El Enorme Gatsby fue llevado al cine en varias oportunidades: interpretado en su versión más célebre hasta el día de hoy por Robert Reford y Mia Farrow en los papeles personajes principales, en 2013 va a haber novedosa versión para la enorme pantalla que va a contar con Leonardo Di Caprio interpretando a Gatsby, Carey Mulligan en la piel de Daisy y Tobey Maguire como Nick Carraway, el narrador. Su estreno se encontraba sosprechado para finales de 2012 mas las esperanzas provocadas hicieron posponerlo hasta el verano de 2013.

Leer El Enorme Gatsby es hundirse en una época donde la Enorme Guerra marcó la presencia de los personajes principales y donde nace la modernidad entendida como tal, el lujo y la sofisticación. Una novela simple mas refulgente, que en nueve breves episodios captura el espíritu de una época y una generación. Es la promesa de nuevos principios, que colisiona con los hechos y accidentes de la vida. Son los sueños que se persiguen y que asisten a continuar adelante, lleven a donde lleven, y aunque por haya que realizar los pagos un prominente coste. “Y de esta forma vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”.

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