Javier Marías: “Corazón tan blanco”

“No he amado entender, mas he conocido que entre las pequeñas, en el momento en que ahora no era pequeña y no hacía bastante que había regresado de su viaje de bodas, entró en el baño, se puso en oposición al espéculo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se procuró el corazón con la punta de la pistola de su padre, que se encontraba en el comedor con una parte de la familia y tres convidados”.

De esta forma empieza Corazón tan blanco, un principio inmejorable para la crónica de una familia con un misterio oculto film tiempo que por último es revelado, mas que no siempre precisaría ser conocido. Una novela sobre la conveniencia de enmudecer por los riesgos que puede ocasionar el charla, ya que las expresiones van una tras otra, sin precaución, y tienen la posibilidad de tener secuelas y provocar desgracias.



Un chaval joven recién casado tiene pálpitos de desastre desde el principio de su matrimonio que le llevan a estimar entender por qué razón aquella mujer se procuró el corazón con la punta de una pistola. Y es exactamente en el matrimonio donde más se charla, sin medida, tal y como si comunicar una almohada crease la necesidad de relatar sin cesar lo que fuimos y lo que hicimos antes de conocernos.

Mas el misterio que no se transmite no hace daño a nadie. Hay que medir lo que puede contarse, antes de contar algo. “Cada tiempo tiene sus cuentos, y si se deja pasar la ocasión, entonces es preferible enmudecer para toda la vida, en ocasiones. Las cosas prescriben y se hacen inoportunas”. Resulta necesario tener presente que lo que dicen a quien escucha, esta lo va a saber ahora para toda la vida. Y oír es lo más arriesgado, “los oídos carecen de párpados que logren cerrarse instintivamente a lo pronunciado, no tienen la posibilidad de guardarse de lo que se intuye que va a escucharse, siempre es bastante tarde”.

Javier Marías se fundamentó en un hecho real que ocurrió en su familia antes que naciese: una mujer, tras una boda habitual, se suicidó a los pocos días de regresar de su viaje de novios. Sin entender las causas, decidió recrear la historia en esta novela a la que puso como título una cita del Macbeth de Shakespeare y con la que logró su éxito más rotundo, premios y reconocimiento en todo el mundo.

Y sucede que frecuentemente, lo más próximo es lo que menos conocemos y valoramos: poseemos un increíble escritor en este país, con una obra admirable que en el extranjero no se fatigan de loar. Integrante de la Real Academia de la Lengua, a la que accedió tras la desaparición de su padre (Julián Marías, además integrante de la RAE y pensador) por tener en cuenta no preciso que este presenciase su votación de ingreso, fue además instructor en la Facultad de Oxford y la Complutense de La capital de españa.

Nativo de La capital de españa en 1951, medró en el vecindario de Chamberí y empezó a redactar como un juego más de niñez a los 12 años, simulando la literatura que le agradaba a esa edad: los libros de mosqueteros y los que tenían pequeños como personajes principales. De esta forma, conseguía saciar su voracidad lectora creando más lecturas, las suyas propias. A los 19 años publicó su primera novela.

Javier Marías – Foto extraída de su weblog

Javier Marías es hoy el escritor español más valorado fuera de nuestras fronteras y mucha de su popularidad se la debe a Corazón tan blanco, una novela refulgente y sin desperdicio, que hace preguntarse sobre el azar, sobre las cosas que acostumbramos a llevar a cabo sin suponer y lo que podría ser de haber elegido otro sendero o bien tomado otra resolución.

Porque todo importa y todo hace cambiar el futuro: “Los pasos que uno otorga una noche a la suerte y sin consecuencia terminan llevando a una situación irremediable al cabo del tiempo o bien del futuro abstracto”.

Un libro capaz, meticuloso y detallista, en el que todo está muy bien entretejido de inicio a fin, nada dicen en balde y el pensamiento reina sobre la acción. Una novela sobre los corazones tan blancos, quizá inocentes, quizá cobardes, que de a poco se marchan ensuciando y terminan sabiendo lo que jamás desearon entender.

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