Las peculiaridades de las bodas militares

Como es lógico, no todos pueden celebrar bodas militares. Ahora bien, si un familiar está en el ejército, sí que puedes optar por disfrutar de un evento con tono castrense que, en este caso, solo se llevarán a cabo si se dan las condiciones adecuadas.

Antaño, se celebran este tipo de bodas cuando el novio era militar o Guardia Civil, ya que también funciona como un cuerpo castrense. Hoy en día, podría ser ella, o incluso ambos miembros, así que, si estáis en algún cuerpo, ya sabéis, a disfrutar al máximo. Pero hay ciertas limitaciones.

Las bodas militares son románticas y, sobre todo, muy espectaculares.  Por eso, vamos a conocer los detalles más importantes de las mismas.

Las bodas militares son románticas y llenas de tradición

Son bodas muy tradicionales por las que no parece pasar el tiempo, lo que sin duda es parte de su encanto. Todo ello desde un punto de vista romántico, de compañerismo y solidaridad.

De hecho, estas bodas son tan tradicionales que, si es la mujer la que se dedica al mundo militar o es Guardia Civil, no reciben la consideración de boda militar en sí. Tampoco si es un padrino o invitado cercano, aunque hay corrientes que tratan de cambiar esto, pero todavía poco llamativas. 

El vestuario

En las bodas militares, mientras que la novia opta por vestidos blancos tradicionales, pero a su elección, el novio tiene que portar el traje oficial de gala de noche. Consta de corbata blanca, chaqué o levita y sacoleva. Además, si es oficial, llevará su espada o sable y añadirá guantes blancos. También está el uniforme de media gala, en este caso con añadido de corbata negra.

Por cierto, el militar no usa boutonnier, es decir, la flor de la chaqueta que portan muchos novios. En este caso, el hombre llevará las medallas concedidas en su servicio, si es que las tiene. Si no, nada. 

El pasillo de sables

Uno de los momentos más llamativos de una boda militar es el famoso pasillo de sables. Solo se hará si el novio es miembro de la Fuerza Aérea o del Ejército de Tierra. En el caso de la Armada, se hace con espadas.

El ritual consiste en unir las puntas de los sables o espadas mientras los compañeros forman a ambos lados a la salida de la Iglesia, en formación, siendo el más antiguo el que dirige al grupo. Estando unos frente a otros, crean el pasillo con un mínimo de 6. Si el número es impar, uno de ellos quedará fuera.

Posteriormente, los novios pasarán por debajo, como es obvio, mientras estos levantan sus sables o espadas en forma de ángulo recto al grito de “¡Sables en arco!”.

Antes, el militar al mando solicitará permiso y el novio, a la voz de “Proceda”, momento en que se hará el célebre pasillo.

Cortar la tarta

Acabamos con el corte de la tarta en las bodas militares. Desde tiempos de los romanos, aquí ambos lo hacen juntos con el sable del novio. Pero será ella quien ponga las manos primero, y él sobre las de ella, para que quede todo perfecto en un momento bonito y muy íntimo.

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