Los jalones de Chanel Nº5

El perfume más popular de siempre nació del relato de un perfumista de la corte de los zares rusos a Gabrielle Chanel. Ernest Beaux y mademoiselle se conocieron en Grasse, la ciudad más importante de la industria del perfume localizada en la Provenza. le solicitó que creara un perfume “con aroma a mujer” y fue clarísima en su demanda: “Deseo un perfume artificial como un vestido, oséa, fabricado. No deseo rosa ni lirio del valle, deseo un perfume que sea compuesto”.

Coco Chanel y el Enorme Duque Dimitri Pavlovitch, de quien diríase que estuvo enamorada en lo que se conoce como su etapa “rusa”, en el momento en que conoció al perfumista Ernest Beaux (Compilación Chanel).

De esta forma que, por vez primera en la narración de las olores y en un instante en el que lo que se llevaba era olisquear a rosa, jazmín o bien lila sin más ni más, nace nº5, un aroma que, siendo floral, nadie era con la capacidad de detectar, porque sencillamente no existía de antes. Se había desarrollado de la nada con el revolucionario atrevimiento de usar elementos sintéticos en su composición. Fue la primera oportunidad que se convirtió la alquimia del perfume, por medio de la utilización de aldehídos, capaces de impulsar el perfume. Combinó la rosa de mayo, la cananga y el neroli, sobre un fondo de aroma a madera, vainilla y vetiver. Mas, por vez primera, incorporó esas moléculas, en un caso así aldehídos con fragancia a “ropa limpia”.

Desarrollado en los años 20 del pasado siglo, todavía es el más vendido.

Chanel fue la primera autora de todo el mundo de la tendencia en publicar un perfume asociado a su firma (hoy no hay firma que no tenga una o bien numerosas olores propias) y, aunque de entrada la esencia era para su empleo personal -y en verdad lo fue toda su historia, para sí y como ambientador de su apartamento-, terminó por venderlo.

Gabrielle Chanel, retratada en 1910 leyendo un periódico en Royallieu (Collection Edmonde Hables‐Roux).

El nombre fue otro de los jalones. Nuevo, osado, hasta el día de hoy a nadie se le había ocurrido usar un fácil número para bautizar un perfume. Algo revolucionario, enigmático y formidablemente moderno. El fundamento no fue otro que, tras numerosas pruebas de la esencia, Chanel eligió la quinta, aunque además diríase que el 5 era su número preferido.

Fue el primer perfume en ser nombrado con un fácil número y en ser empaquetado en un frasco de líneas puras y minimalistas (Daniel Jouanneau /Didier Roy).

Coco Chanel fue la primera en usar una técnica de expectativa comercial ignota hasta el día de hoy con el nº5. El perfume se encontraba listo, mas no lo sacó en venta hasta tres meses después. Mientras que, ordenó a las tenderas de la mítica tienda de la rue Cambon de París que lo pulverizaran en los probadores, para despertar la curiosidad de las clientas, que anhelaban adquirirlo mas se veían obligadas a aguardar.

El frasco cambió muy poco durante su crónica.

Después vinieron la elección del frasco y el envase. De líneas rectas y minimalistas, sin adornos de ningún género, totalmente transparente a fin de que el personaje principal fuera el perfume, y más propio de un envase de laboratorio que de una fragancia, Chanel volvió a retar a las convenciones. Otra vez fue tan rompedor que los historiados frascos del resto de esencias coetáneas han quedado de un plumazo pasados popular. El Chanel nº5 que se adquisición hoy tiene un diseño exacto al de entonces.

No precisó más para transformarse en un icono de modernidad. Su popularidad trascendió fronteras. Al terminar la II Guerra Mundial, tras dejar en libertad París, los soldados estadounidenses hacían cola a la puerta de la boutique de la rue Cambon para no regresar de vuelta a sus países sin llevar a sus mujeres y novias ese perfume francés universalmente popular.

Soldados americanos frente a la tienda de la rue Cambon 31, en 1945 (Serge Lido).

El nº5 además rompió moldes en relación a propaganda. En 1937, nuestra mademoiselle Chanel posó para la campaña del producto en Harper’s Bazaar. Fue además el primer perfume que se anunció en una final de la Super Bowl, el hecho deportivo con la capacidad de inmovilizar EE UU.

El 1 de noviembre de 1937, Chanel se dejó fotografiar en su suite del hotel Ritz para la propaganda del perfume en Harpers Bazaar (Photo François Kollar).

Y al fin, de forma inopinada, en 1954 Marilyn Monroe elevó la fragancia a la categoría de mito, al decir en una charla de prensa que para reposar unicamente se ponía “unas gotas de Chanel nº5”. No era propaganda. Era enserio su perfume y lo reconocería de este modo espontáneamente en otras oportunidades.

Marilyn, perfumándose con Chanel nº5 antes del estreno teatral de “La gata sobre el tejado de cinc”, de Tenessee Williams, en 1955, una foto que se transformó en historia (Ed Feingersh © Michael Ochs Archives / Getty Images)

Alén de la espontaneidad de Marilyn, Chanel nº5 además fue el primer perfume en asociar su imagen a la de insignes estrellas del cine. Con los más enormes fotógrafos (de Avedon a Patrick Demarchelier o bien nuestro Helmut Newton) han posado Lauren Hutton, Ali MacGraw, Candice Bergen, Catherine Deneuve, Suzy Parker o bien Carole Bouquet. Además enormes cineastas han rodado spots para publicitar la fragancia (Jean Pierre Jeaunet con Audrey Tatou, Ridley Scott con Carole Bouquet o bien Jean Luc Besson con Estella Warren) y mención particular merece el que protagonizó Nicole Kidman en 2004, bajo el mando de Bazz Luhrman. Era la primera oportunidad que se rodaba un corto tan costoso (22 millones) para un perfume –que, de hecho, no aparecía en ningún instante-. Karl Lagerfeld diseñó cinco vestidos para la actriz y una cadena de diamantes con el número 5 que le colgaba por la espalda escotada.

Catherine Deneuve retratada por Richard Avedon para una campaña de publicidad única para EEUU, en 1973, cortesía de la Fundación Richard Avedon (Richard Avedon)

Para rizar el rizo en esto de fichar a figuras del celuloide, el último de los jalones de Chanel fué escoger a un hombre como imagen de la fragancia que es el símbolo de la feminidad más especial. Brad Pitt es la cara del perfume desde octubre del año pasado.

El actor americano, imagen de la última campaña

Pitt fué el primer hombre en comunicar un perfume de mujer

Chanel nº5 es un icono del siglo XX por algo más. El perfume forma parte desde 1959 de la compilación persistente del Museo de Arte Moderno de Novedosa York y el frasco es una historia legendaria desde el instante en que en 1964 Andy Warhol lo representó en múltiples imágenes.

La crónica de la fragancia más célebre se puede comprender del 5 de mayo al 5 de junio en el Palais du Tokyo de París, donde la exposición ‘Nº5 Culture Chanel’ repasa no solamente la trayectoria del perfume sino más bien los vínculos que lo unen a la época que lo vio nacer, las corrientes de vanguardia y las producciones de genios como Dalí, Picasso, Cocteau o bien Stravinsky.

La esencia de Dalí (Philippe Halsman/Magnum Photos)

Letrero oficial de la exposición en el Palais du Tokyo de París.

Chanel (Marca)

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