Mircea Cartarescu: Melancolia – ;

“Melancolia” es un libro deslumbrante compuesto de cinco cuentos fantasmagóricos y psicotrópicos, de una calidad increíble. Un viaje a los bajos fondos de Bucarest en cinco historias con profundas conexiones entre sí, donde la verdad y la ficción se entrelazan como telarañas entre sueños y juegos de niñez, y en los que un narrador, al estilo de Edgar Allan Poe, transmite siempre miedo y resignación por el hálito de la desaparición que se acerca.

Son cuentos en cuentos, en giros literarios que se distancian de los estándares recurrentes y toman caminos inopinados y espectaculares; jamás nada es lo que se ve a simple vista. Cinco cuentos llenos de intriga y magia que dejan en el lector una sensación espectacular.

El volumen se abre con El Ruletista, la improbable historia de un hombre más poderoso que el azar, que hace fortuna con la macabra ruleta rusa, un juego “tan imbécil y interesante como todos, aunque con la aureola, es verdad, de esa migaja de sangre que resulta del gusto de nuestra infamia”. Un escritor escribe sus últimas líneas, que ahora solo va a leer la desaparición, y recuerda en primera persona esos tiempos en que la ruleta rusa fue el “pan y circo” de sus serenos avernos: ” viví la época inverosímil de la ruleta, vi cómo se derrumbaban y se amasaban fortunas a la luz feroz de la pólvora. Además aullé en esos sótanos pequeños y lloré de alegría en el momento en que sacaban al hombre con los sesos reventados”. En un último enfrentamiento consigo nos cuenta el mito de ese hombre con “un nombre cualquier persona que todo el planeta olvidó porque, al poco tiempo, ahora era popular como El Ruletista”; un hombre que se encaraba a un juego demente y también infame, en “una carrera donde solo había otro concursante: la desaparición”.

CUENTOS – Impedimenta, 2012. 375 páginas. 23,95 euros.

Ahora, hace aparición el cuento de El Mendébil, y en , otro escritor (¿quizá exactamente el mismo?) nos retrotrae a su niñez, en el momento en que un niño de 7 años, extraño y enigmático, se muda a su vecindario y encanta a su pandilla con historias del Rey Arturo, marcando para toda la vida el destino de todos y cada uno de los pequeños que jugaban por ese momento tras un bloque de inmuebles. “Al poco tiempo nos habíamos dado cuenta de que aquel crío, más pequeño que prácticamente todos , nos excedía con bastante en relación a algunas cuestiones en las que no habíamos planeado hasta el momento. En el hogar volvía locos a mis progenitores con el Mendébil hizo, el Mendébil dijo Transcurrido el tiempo, por otro lado, desde su trono de metal y hormigón, el chaval comenzó a charlar, entre historias y tal y como si estuviese soñando, sobre algo más que caballeros y espadas”.

El tercer relato recibe el nombre de Los Gemelos y empieza con un hombre afeitándose y vistiéndose de mujer hasta el momento en que el narrador, otra vez un escritor, coge el ritmo y lo reconduce por caminos inopinados que desembocan en un final asombroso. Esta es la historia amorosa de dos jóvenes, nacidos los dos bajo el signo de Géminis. , soñaba en colores porque “dormía con los ojos libres completamente”; , no podía darle sino más bien su “temor ciego a perderla”. El narrador no quiere argumentar por qué razón la amó (“un tema inexplicable como todo lo natural”), mas un sentimiento de predestinación (“sabía, ahora desde ese momento, que se encontraba atrapado, que esa pequeña-mujer desarticularía sin lugar a dudas mi edificio interior”) dirigirá esta historia con visibles reminiscencias a La metamorfosis de Kafka.

REM es el cuarto cuento y el más film y entreverado. Es la narración de Nana, una muchacha de 35 años que comparte un piso minúsculo a las afueras de Bucarest con su apasionado, 11 años menor que . quiere ser escritor, es gobernante. Mientras que están en cama se cuentan historias (“Comenzamos a charlar. Eso es lo que vamos a hacer hasta las 8 de la mañana. Jamás, desde el momento en que estoy contigo, he podido pegar ojo en toda la noche. Te he contado películas, te he contado rechistes y después he pasado a las confesiones cariñosas”). cuenta una aventura fabulosa que le sucedió en el momento en que tenía 12 años, “lo único por lo cual pienso que vine a este planeta, la razón por la cual fue escogida mi entrada en REM”. REM, equiparado en nuestro cuento al Aleph de Borges, quizá “sea solamente un sentimiento, un estremecimiento del corazón frente a la ruina de todas y cada una de las cosas, frente a lo que fué y no va a ser de nuevo jamás. Un recuerdo de los recuerdos. REM es, quizás, la melancolia”.

Mircea Cartarescu. Foto vía Editorial Impedimenta

El volumen se cierra con El Arquitecto, un cuento más lineal, mas igualmente mágico que el resto. En se cuenta la narración de Emil Popescu, un arquitecto experto en el diseño de factorías de aceite, casado alegremente con Elena, una simpática moldava, arquiecta técnica y enfocada, por su parte, en proyectos de factorías de leche. Al no tener hijos, habían podido reunir unos ahorros, una suma bastante para comprarse el coche color crema de sus sueños. “El día en que lograron cumplir ese deseo fue, como afirmaba Elena, tan espectacular como el día de su boda. De la misma manera que entonces, se besaron extensamente y brindaron con sus suegros y otros allegados con una copa de vino”. Mas un día, Emil se sube al coche y presiona el claxon.

Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956) dedicó su niñez y adolescencia a comer desaforadamente libros; en el momento en que estos no fueron suficientes, se transformó en escritor. Empezó con poesía: publicó 7 libros de poemas antes de lanzarse, con 30 años, a redactar prosa. Hoy en día, se considera el narrador rumano más esencial y el poeta más importante de su generación. El libro de cuentos “Melancolia” lo logró bien conocido en Rumanía y supuso su consagración y proyección en todo el mundo, de forma tal, que determinados estiman que podría ser el primer escritor en lengua rumana en conseguir el premio Nobel de literatura.

“No vale la pena fatigarse siquiera con la iniciativa de resultar un pobre enorme escritor, un desdichado escritor espectacular. Coge los especiales libros escritos jamás. Solamente son algo superiores que los libros mediocres. Todos son principalmente libros, nada más. Te darán, en el momento en que los leas, un exitación estético algo más profundo. Como un café un tanto más dulce. Los soltarás tras 30 páginas para prepararte un bocadillo o bien para ir al baño”, afirma entre los narradores-escritores de estos cuentos. La verdad es que “Melancolia” es un libro de un profundo exitación estético, que es conveniente dosificar, porque es tal la hondura de cada relato, que debe digerirse de a poco. Un libro para leyentes rigurosos expectantes de buena literatura.

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