Modern Family: Una familia actualizada de lo más común

Los inconvenientes familiares y tramas simultáneas de estas tres familias americanas han encandilado a la audiencia ávida de vivir un momento interesante frente a la pantalla y sus gags familiares la hicieron ganadora de cuantos premios se han cruzado en su sendero: tiene el mérito de haberse llevado por vez primera en la historia el premio Emmy a la preferible serie de comedia en su primer año de emisión y haber repetido la hazaña los un par de años siguientes, asolando además en otras de las categorías de los propios Emmy y los Globos de Oro.El reparto de Modern Family en los premios Emmy 2012

Y sucede que ahora hace tres años que Modern Family nos acompaña; su conduzco se estrenó en 2009 y no ha perdido fuelle en la cuarta temporada de hoy. Mas Modern Family iba a ser diferente: fue concebida con el título de My American Family y la iniciativa original se estructuraba cerca de un estudiante de trueque holandés que grababa a la familia de america con la que había convivido en su adolescencia. Al final, este planteo se desechó por el formato de hoy, que muestra las tramas familiares de esta familia de un vecindario acomodado de Los Angeles a la forma de falso reportaje, con los personajes principales dirigiéndose a la cámara en varias oportunidades: es el “mockumentary”, un término que abarca las expresiones inglesas “mock” (sátira) y “documentary” (reportaje), y que forma entre los puntos fuertes de este family espectáculo, su esencia y señal de identidad.

Los individuos miran a la cámara en la mitad de una escena, fortaleciendo el toque final de chiste y reclamando su conexión con el espectador y la condición de conocerse vistos, como un reality espectáculo. En otras ocasiones se sientan en un sillón y charlan para un cámara no reconocido al que le dan a conocer su visión de la situación, lo que la mayor parte de las ocasiones piensa un fuerte contraste con lo que dijeron o bien hecho en la escena anterior. Son sus confesiones más íntimas, sus críticas que no acostumbran estimar contar abiertamente, su versión más franca.

Se examinan a sí mismos abiertamente frente al espectador. Y este es quizás la causa de su éxito: la oportunidad de ser un espectador de las historias diarias de estas tres familias relacionadas y de su colosal autocrítica y aptitud para reírse de sí mismos.

Los individuos miran a la cámara, entre las señales de identidad de esta sitcom

Los autores de la serie (que fueron argumentistas en otras producciones de éxito como Frasier o bien Cheers) se apoyaron en sus “familias modernas” para desarrollar las situaciones y también historias de esta sitcom que tiene humor los inconvenientes cotidianos nacidos en el seno de los recientes modelos de familia del S.XXI: la familia común, la familia homosexual y el hombre maduro casado con una mujer más joven. Tres construcciones familiares y tres fuentes de enfrentamientos en Los Ángeles, con sus viviendas particulares de dos plantas y jardín, dos turismos por

pareja y solvencia económica, un reflejo leal de lo que forma el modo de vida americano:

Por un lado, está la familia común formada por Claire y Phil Dunphy y sus tres hijos.

Una pareja peculiar caracterizada por la competitividad de en algún esfera de la vida y el carácter más conciliador de , que trata de ser una figura paterna cuyos hijos califiquen como cool, aunque finalice rozando el patetismo en todos sus intentos. Y sucede que esos hijos pasan muy de los dos: la más grande, Haley, tiene su interés puesto en los chicos y el reconocimiento; la mediana, Alex, sobrepasa en sabiduría al resto de la familia y lo deja ver toda vez que tiene ocasión; y el pequeño, Luke, tiene ideas de bombero que a su padre le chifan y a su madre le atemorizan.

Por otro lado, poseemos a la familia homosexual: el hermano gay de Claire, Mitch, que vive con su pareja, Cam, y los dos han adoptado a una pequeña vietnamita, Lily. Mitch es letrado y Cam un con pasión de la música y los disfraces de payaso, mas ha renunciado a todo ello para ser amo de casa.

Por último, está el padre de los dos, Jay Pritchett, que se ha casado en segundas nupcias con Gloria, una colombiana explosiva treinta años menor que que adora expresar sus críticas bien prominente y reivindicar su origen latino frente algún nimiedad estadounidense. Gloria tiene un hijo de una relación anterior, Manny, que a su corta edad ahora se comporta como un adulto y los dos son los individuos que encumbran al resto del reparto (infaltante observarlos en versión original).

La cuarta temporada de Modern Family da un giro en torno al embarazo de Gloria (Sofía Vergara)

El pasado 26 de septiembre se estrenó la cuarta temporada que comienza con el 65 cumpleaños de Jay y el embarazo de Gloria, que se resiste a comprarse ropa premamá y dejará instantes hilarantes. Cam prosigue tratando bajar de peso y Claire desea ver a la atractiva mujer de su padre coger unos kilogramos de sobra, mientras que debe lidiar con los inconvenientes universitarios de su hija más rebelde. Matthew Broderick será entre las estrellas convidadas.

El comienzo de rodaje de esta cuarta temporada estuvo salpicado por la huelga reivindicativa de sus actores mayores, que solicitaban un incremento de salario: anularon los ensayos hasta el momento en que la productora accedió a subirles el sueldo de 65.000 dólares americanos por episodio a 175.000. Frente al éxito conseguido por los actores más veteranos, el reparto infantil no se quedó atrás y prosiguió su ejemplo, consiguiendo triplicar sus ganancias hasta un total de 60.000 dólares americanos por episodio.

Matthew Broderick pertence a las estrellas convidadas en esta cuarta temporada

Dejando a un lado los temas económicos, la verdad es que Modern Family asuela en audiencia y premios en todas y cada una de sus entregas. Con más de 13 millones de espectadores de media en EEUU, este family espectáculo, sin embargo, no se libra de las críticas: asociaciones de gais y lesbianas manifestaron su contrariedad porque la pareja gay jamás se besaba (lo resolvieron en la segunda temporada con un episodio llamado “El beso”) y, sin importar tratar con temas latentes como segundos matrimonios, adopciones gais, inmigrantes, etc., termina siempre reclamando la fortaleza del vínculo familiar mediante los valores más habituales; una visión conservadora que los convirtió en entre los espectáculos más apreciados por los republicanos.

Y sucede que los 22 minutos de cada episodio tienen moralina, aunque aliñada con altas dosis de humor, desde luego. Se estructuran sobre la base de un enfrentamiento, un mal comprensión y terminan siempre con un abrazo y un estudio. Son enseñanzas de cómo accionar de manera correcta, de ser una aceptable y cariñosa familia y de entenderse mutuamente, rozando la sensiblería.

La modernidad queda apartada a la fácil composición familiar, ya que las reacciones son de lo más comúnes, una familia ideal con sus pequeños enfrentamientos que se resuelven día a día: el precaución de los hijos, el hecho de hacerse más grande, o bien las inseguridades y pretensiones de pareja son sus temas clave.

Mas Modern Family no posee intención de ser más de lo que es: una fría distracción televisiva para vivir un momento satisfactorio en familia.

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