Muriel Spark: Las señoritas de pocos medios

“Hace un tiempo, en 1945, toda la buena gente era pobre, salvo contadas salvedades”.

Con una cita de cuento empieza esta novela fina, en páginas y en sentido del humor, ambientada en los tiempos parcos y ruinas del Londres del final de la 2ª Guerra Mundial. Es la primavera y verano de 1945, Londres muestra una estampa de inmuebles bombardeados y sus pobladores empiezan a sentir que una época se termina. Mas la conocida flema británica modula el júbilo y la precariedad, garantizando la impecable compostura inglesa entre alegatos de Churchill y celebraciones populares de la victoria frente al Palacio de Buckingham.

En la mitad de los estertores de la guerra, unas 40 chicas se alojan en un club residencial de señoritas solteras, erigido en una mansión victoriana de Kensington, y entre relaciones y idilios, tratan de vivir despreocupadamente. Es el club May of Teck, predeterminado para otorgar seguridad económica y amparo popular a señoritas de pocos elementos, inferiores de 30 años, que se ven obligadas a residir lejos de sus familias por tener que desempeñar un trabajo en Londres. “En su distribución se parecía a la mayor parte de las viviendas femeninas, que ofrecían un ámbito respetable por un costo sensato, y que abundaban desde el momento en que la emancipación femenina empezara a forzar su aparición. Ninguna de las inquilinas del club May of Teck lo consideraba una vivienda, salvo en instantes de desánimo así como los expertos por las asociadas jóvenes, cosa que solo les sucedía en el momento en que un novio las

abandonaba”.

NOVELA – Impedimenta, 2011. 178 páginas. 18,40 euros.

En la atmósfera del inicio inminente de la posguerra, sus inquilinas avistan el futuro de una paz venidera entre vaivenes cariñosos y cartillas de racionamiento. “En todas y cada una de las habitaciones y cuartos los dos temas favoritos eran el cariño y el dinero. Antes que nada iba el cariño, en tanto que el dinero se consideraba algo subsidiario, infaltante para proteger el aspecto físico y para hacerse con los vales de ropa en el mercado negro”. Productos como la ropa, el jabón, el té, los huevos o bien la gasolina están sometidos al racionamiento y a la parca conciencia británica. Mas “por ese momento había realmente pocas personas más cautivadoras, ingeniosas, conmovedoramente hermosas y, en determinados casos, salvajes, que las señoritas de pocos medios”, que no tienen inconveniente en hallar todo cuanto requieren.

Las chicas del club May of Teck distribuyen techo mientras que aguardan superiores ocasiones y aprovechan su tiempo antes de poner la visión en el matrimonio. Muchas tienen amantes, otras están destinadas a ser unas solteronas y existen algunas que se confunden en sus planteamientos: “Era un error que proseguía cometiendo en sus relaciones con los hombres: inferir que, como prefería a los hombres cultos y leídos, a les sucedería lo mismo en relación a las mujeres. Y jamás se le ocurrió que los hombres de letras, suponiendo que les gustasen las mujeres, no preferían siempre a las mujeres letradas, sino más bien a las chicas generalmente”.

“Las señoritas de pocos medios” es un libro que se lee con una sonrisa, cada página muestra una felicidad y una sabiduría que pocas veces están en la literatura. Y sucede que Muriel Spark tiene mucha chispa; su estilo incisivo y ocurrente, con una escritura aparentemente rápida, oculta una enorme crítica y una malicia aliñada brillantemente con un agudo sentido del humor. Una novela de la preferible tradición inglesa que evoca la sensación de lecturas de niñez como Los Cinco, con ese carácter fundamentalmente británico, o bien Puck, en aquel internado danés, mas desde el más perspicaz talento adulto, mezclando comedia y drama.

Porque esas chicas de la Inglaterra de 1945 van a vivir su catástrofe, un hecho horrible que cambiará sus vidas y que se comunica desde las primeras páginas del libro. Su título original (“The Girls of Slender Means”) introduce el adjetivo “slender” que, aparte de representar escasez de elementos, además menciona a la esbeltez de la gente, un juego con las palabras que será fundamental en el desenlace de esta novela.

Muriel Spark

Publicada inicialmente en 1963, forma un líder ineludible de la preferible literatura inglesa de posguerra. Muriel Spark, nombrada Dama del Imperio Británico en 1993, retrató como nadie la clase media británica, y su historia es digna de ser novelada.

Nacida Muriel Sarah Camberg (Edimburgo, 1918), su padre era judío y su madre presbiteriana.

Con 19 años contrajo matrimonio con un profesor, Sydney Oswald Spark, con el que se trasladaría a vivir a la vieja Rodesia del sur, hoy Zimbabue. Su marido resultó ser un hombre violento, mas los transportes de la época no le dejaron abandonarlo instantaneamente y pasaron numerosos años hasta el momento en que Muriel, utilizando un traslado de tropas, puso con rumbo a Londres llevándose únicamente el apellido de casada y dejando en África una vida infeliz y un hijo, con quien sostendría una relación tensa toda su historia. Establecida en Londres, logró trabajo en el popular MI6, el Servicio de Sabiduría Misterio Británico, para el que redactó falsos mensajes liderados a distraer a los alemanes, una tarea de contraespionaje antinazi que efectuó tan brillantemente que logró confundir a los propios británicos. Tras la llegada de la paz en 1945, Muriel Spark inició su trayectoria de periodista y autora. A principios de los 60 se mudó a Novedosa York para trabajar para la gaceta “The New Yorker”, donde gozó de la vida popular neoyorkina y los entornos literarios compartidos con contemporáneos de la talla de J.D. Salinger o bien Vladimir Nabokob. Roma fue su siguiente destino, centro cultural de la época, infestada de británicos y americanos. Pasó 12 años de su historia en la ciudad más importante italiana hasta el momento en que se retiró al campo, una villa en la Toscana donde moriría en 2006, dejando inconclusa su novela número 23.

“Las señoritas de pocos medios” es un retrato tragicómico de una época de privaciones (aunque “la pobreza es muy diferente de la necesidad”), donde un futuro mejor se acerca. Es la época en que la mujer comienza a exhibir su fuerza en sociedad y su liberación; mientras que los hombres cumplen sus obligaciones militares, las mujeres cubren los cargos laborales que se quedaron vacantes. El club May of Teck forma un microcosmos en la verdad de la guerra y sus asociadas se organizan para hallar su sitio en el nuevo orden de todo el mundo con un entusiasmo que “pareciendo rozar la genialidad, era fácil juventud”. Y sucede que “la multitud joven siempre resulta atractiva”.

No puede copiar el contenido de esta página
Send this to a friend