Boda rústica en La Tria de Mireia Cordomí

En el momento en que comencé a probarme vestidos de novia, me sentía disfrazada, no me agradaba ninguno y los veía todos iguales. deseaba algo simple, no deseaba ir de princesa. Tenía la duda inclusive si lo deseaba film o bien corto, y de qué color. Por otro lado, en el momento en que me probé vestidos más simples, o bien más vintage, tampoco me terminaba de ver. Hasta el momento en que fui a Jesús Peiró, me probé mi vestido y me encantó. Aún de esta forma, lo proseguía observando muy de princesa y continué con mil inquietudes a lo largo de meses, con lo que deseé ofrecerle un aire más desenfadado con el peinado y los complementos. Comencé a buscar cintas para el pelo mas me costó bastante hallar algo que me gustara, hasta el momento en que llegué a la Coquetería. Ana entendió enseguida lo que buscaba y me asistió a hallar mi look final. La cinta del pelo está desarrollada y llevada a cabo por misma. Los zapatos son de la marca francesa Mademoiselle Rose y además los adquirí en la Coquetería.

Traje del novio: Señor

En la tienda Señor le elaboraron a Eduard un traje que no era de los de liturgia, sino más bien un traje habitual, con corbata negra angosta y pañuelo blanco en la solapa. No deseó llevar ningún prendido, lo que me pareció especial, ¡aunque tampoco logré persuadirle de que llevara pajarita!

¿Qué regalasteis a los/as convidados/as?

No sabíamos realmente bien qué obsequiar hasta el momento en que se nos ocurrió la iniciativa de los vasos reutilizables que, aparte de ser algo ecológico, era un elemento útil y con un toque entretenido, muy on line con el género de boda que estábamos organizando. Hicimos el diseño nosotros: personalizamos los vasos con nuestras iniciales y la palabra “gracias” en todos y cada uno de los lenguajes de los países que habíamos visitado juntos y, como teníamos determinados convidados de otras nacionalidades, además en su lengua materna.

¿Cómo fue tu primer baile?

Como la pedida había sido en Francia, nos decantamos por una canción francesa de los años sesenta y bailamos al son de La agregado belle pour aller danser de Sylvie Vartan.

No entendemos bailar, ¡con lo que fue un tanto desastre! Las clases que nos dio unos días antes la abuela de Eduard de 80 años no nos sirvieron de bastante, jeje.

¿Cuál fue el instante más emotivo y/o bien más entretenido de la boda?

Hubo numerosos instantes muy entretenidos y emotivos, y es bien difícil seleccionar uno.

Me conmovió bastante ver lo contentos que estaban todos y cada uno de los convidados y el buen rollo que se creó a lo largo del fin de semana de la boda. Varios nos afirmaron que era la boda más bonita a la que habían ido jamás y me logró mucha ilusión.

¿Qué consejos daríais a futuras novias?

Les recomendaría que intentasen gozar de los preparativos y que no renunciasen a llevar a cabo una boda diferente y genuina, en relación a su forma de ser. En determinados instantes, tienes la sensación de que, por más que uno desee llevar a cabo algo distinto, todo te transporta a la habitual boda prefabricada, ¡mas no se debe abandonar!

Si pudiese regresar atrás, quizá además contrataría a una wedding planner, para asistirme con la decoración y a fin de que se encargase de la coordinación a lo largo del día de la boda.

Tenía un montón de ideas que en el final no pudimos realizar por carecer de tiempo y las últimas semanas fueron muy agobiantes. En el hogar nos chiflan las manualidades, con lo que verdaderamente tenía muchas ganas de llevarlo a cabo todo misma. Por otro lado, llega un instante en el que debes parar de mirar cosas en internet porque, no sé si a otras novias les pasó lo mismo, mas tenía ganas de llevarlo a cabo completamente todo y, claro, es imposible llegar a todo. ¡Me volví desquiciada con los DIY! Eduard hacía broma y afirmaba que había desarrollado un monstruo, que menos mal que no deseaba casarme y lo cierto es que sí, ya que me he aficionado muy a este mundillo, y todavía prosigo viendo weblogs de bodas meses después.

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